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El día de ayer 06 de agosto del 2009, será un día difícil de olvidar; más siete mil personas comenzamos la peregrinación que durará seis días para llegar a San Pedro Sula en la denominada Marcha por la Dignidad, a ella, se unieron los municipios de Concepción del Sur, San Francisco de Ojuera, Zacapa, Ceguaca, Arada, El Níspero, San Nicolás, San Vicente, Atima y Santa Bárbara. Nadie se imaginaba que esa cantidad de "Pateplumas" doblaría su petate de tule, el sombrero de junco, la hamaca y morralito de tortillas y para acompañar y hacerse acompañar en esta caminata que ha propiciado el encuentro, desenterrado la solidaridad y abanderado el estandarte de la libertad. El río Ulúa, el cerro Guatemalía y cada una de las quebradas donde nos refrescamos los pies serán testigos fieles eternos. En cada poblacho que llegamos, se nos unen campesinos, profesores, artesanos, amas de casa, teatristas, cantores, poetas y narradores; anoche pernoctamos
en la Capital de la Cultura Popular (Trinidad), se desarrolló una peña artística con obras de teatro, música y poesía, los Tecos evidenciaron una vez más su don de gente, su hospitalidad, alegría y solidaridad, no solo se compartió arte, hermandad, sino tortillas con frijoles y huevo para mitigar el hambre, cama para reponer el cansancio y abrazos para recordar que ante todo nos une la hermandad.
En cada casa humilde al borde de la carretera, salía la humilde campesina con el rimero de tortillas, el hermano con agua y el otro con aguacates; el milagro de la multiplicaciones de los panes. Cuando la lucha es justa, la naturaleza conspira para que todo salga bien, un día precioso, con poco sol, brisa fresca y el paisaje característico de nuestra tierra mostrando las múltiples tonalidades de color verde. Treinta y dos kilómetros recorridos, a pie, cantando "nos tienen miedo porque no tenemos miedo", la piel erizada por percibir allá en el horizonte señales de libertad, igualdad, justicia, equidad y la posibilidad de encontrar armonía en esta sociedad que ha sido victima desde hace más de quinientos años de la usurpación, la barbarie, la explotación, la esclavitud y el exterminio de la fe, la esperanza y las utopías. Las crisis se generan cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no ha terminado de nacer dijo alguien, nosotros
creemos, como canta Silvio: "La era está pariendo un corazón, no puede más se muere de dolor y hay que acudir corriendo pues se cae el porvenir".
Ahora viernes, a las ocho de la mañana retomamos la caminata, con más fe que nunca; ya se nos habían icorporado los municipios de Gualala, Ilama, Trinidad, San José de Colinas, en El Rodeo, más de 200 personas del municipio de San Luís llegaron para inyectar colorido con sus pañueletas verdes y sus sombreros de palma; sus morrales cargados de peras para compartir y endulzar nuestros paladares en la travesía. Ticucos, Tamales, Pan casero, Tortillas y agua eran ofrecidos por todos y compartidos por todos; lo que el capitalismo nos había usurpado, la solidaridad, fue justamente la abundancia de esta marcha que nos humaniza, sensibiliza nuestros espiritus y embriaga nuestras almas. A las cinco de la tarde (Hoy viernes 07 de agosto), llegabamos a Pueblo Nuevo (Petoa); el salón estaba listo, las hornillas atizadas, las chimeneas delataban el ajetreo solidario de las cocinas; las sábanas se sacudían y los brazos del pueblo, se abrieron para darnos
acogida en las entrañas de cada hermano.
Mañana sábado estaremos llegando a La Ceibita, allá nos encontraremos con los hermanos y hermanas de Ocotepeque, Copán, Lempira y Los Valles.
A.R.
rds-hn
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